lunes, 27 de septiembre de 2010
NEGOCIACION
22:42 | Maquinado por
Zalo |
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-Es que quiero algo más.
-¿Más? ¿Mas que?
-No sé. Algo. Intimidad. Y otro pedazo de torta.
-Acabamos de salir de un telo, ¿Cuánta mas intimidad querés? ¿Y que tiene que ver la torta?
-Es que tengo hambre.
-Bueno, pedile al mozo otra torta.
-Hablo de hambre espiritual.
-La torta no te va a ayudar mucho entonces.
-Pero ayuda a llenar el vacío que me provocás.
-¿Qué yo provoco?
-Si, tu indiferencia me duele.
-¿Indiferencia? ¡Acabamos de tener sexo, por favor!
-Claro, para vos todo se reduce a sexo, ¿no? Soy solo un pedazo de carne para vos.
-Me estoy mareando con tus metáforas alimenticias.
-No cambies de tema. ¿Ya no me querés?
-Pero, ¡si vos estas cambiando de tema! Ya no se de que estas hablando.
-Decime que me querés.
-Te quiero.
-Decime que me amas.
-Te amo.
-Decime que vamos a estar siempre juntos.
-Ahhhh… Ahora se por dónde viene el tema. Ya te dije que no me voy a casar por iglesia.
-¡¿Por qué?! ¿Ves que no me querés?
-No, sabes que te amo. Pero no voy a casarme por iglesia. Aparte, si vos ni siquiera sos creyente.
-Claro que soy creyente. No soy practicante.
-Lo único que querés es el vestido.
-¿No te gustaría verme con el vestido blanco?
-Pura no sos.
-Bueno, puede ser un beige clarito.
-Te dije que no.
-Que malo que sos. ¿No lo harías por mí?
-Es una cuestión de principios.
-¿Qué principios?
-Principios existenciales. Si Stephen Hawkings dice que Dios no existe, yo voy con él.
-¿Eh? ¿Qué tiene que ver?
-Lo mismo que tiene que ver tu vestido blanco con tu torta espiritual de intimidad.
-Sos un pelotudo. Pedí la cuenta.
-Ah, no te dije. Tenés que pagar vos, mi billetera tiene un vacío profundo provocado por tu indiferencia hacia los precios.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
PUNTO DE VISTA
22:26 | Maquinado por
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Nuestra primera imagen es la de una ciudad por la noche. Estamos a una altura considerable, por lo que vemos el resplandor de la vida nocturna que fluye por sus calles. Podemos deducir que se trata de una ciudad de un tamaño notable ya que no logramos ver sus límites. Mientras nuestra visión se aproxima a la altura del suelo, empezamos a distinguir con mayor detalle la gente que la habita.
Nos llama la atención un edificio, donde una solitaria ventana muestra signos de actividad. Nos acercamos para ver mejor. Vemos a un joven sentado frente a una mesa con un teléfono en la mano. Tiene el semblante dubitativo, no sabemos si espera una llamada o está por realizarla. Claro, él no puede vernos. Somos simples observadores imparciales. Deberíamos seguir con nuestro viaje, pero algo nos retiene en esta habitación. Curiosidad o la leve sospecha de que algo interesante podría suceder. Nos disponemos a ver con un poco mas de detalle el lugar. Es una habitación común, sin nada que la distinga. Un televisor muestra imágenes que nadie ve. Un par de fotos cuelgan de la pared, podríamos suponer de familia y amigos, pero las fotos son viejas, están gastadas. En la mesa hay desperdigados varios sobres de cartas, una botella de whisky y un cenicero repleto de colillas. Volcamos de nuevo nuestra atención al joven y observamos que él se decide y comienza a pulsar las teclas del teléfono. Intenta comunicarse con alguien, pero sin éxito. Podemos ver que por la cara del muchacho unas lágrimas ruedan por sus mejillas hasta caer en la hoja frente a él. No distinguimos su letra, no entendemos su significado oculto. Mientras intenta nuevamente realizar la llamada, él prende un cigarrillo. De nuevo, la comunicación se trunca. Con furia, el joven estrella el teléfono contra la pared en un arrebato de impotencia y se enfoca en su hoja manuscrita. Entenderíamos mas la situación si pudiéramos leer su contenido, pero nuestro conocimiento del idioma es casi nulo. Solo presuponemos los acontecimientos y sus significados en base a los gestos de nuestro observado. ¿Mal de amores? Ha terminado de escribir su carta. ¿Despecho? Se levanta decididamente y se dirige al balcón. ¿Escapa de algo? Se inclina sobre la baranda. ¿Qué es lo que lo perturba? Desaparece de nuestra vista. Al parecer no lo sabremos. Sigamos nuestro viaje.
martes, 24 de agosto de 2010
LO VOY A CONSULTAR...
23:28 | Maquinado por
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Es la consultora más grande del mundo, una que nadie conoce. Aquí es donde se toman las decisiones que luego afectaran al mundo.
Es un cuarto oscuro donde apenas se ve. Ellas no necesitan de la luz para ver, ya que trabajan mejor en la oscuridad. Por las sombras se distingue una mesa de gran longitud, varias sillas ocupadas y en el extremo una especie de trono. Se vislumbran algunos movimientos inquietos de los asistentes, esperando que la reunión comience. De repente se escucha el leve siseo de una tela rozando el piso de madera; ha llegado la líder.
-Ejem. Buenos días compatriotas. Antes de empezar, quisiera felicitar a la compañera AZ-119 que ha logrado su primer implante de ideas. ¡Felicitaciones! – el auditorio se llena del ruido de aplausos sordos mientras la homenajeada recibe los saludos de sus compañeras.
-Bien, bien. Silencio por favor. Entonces damos por iniciada la sesión mensual. Como saben, las cosas están saliendo mejor de lo planeado, pero no es cuestión de dormirnos en nuestros laureles… jua jua jua… Un pequeño chistecito. Sigamos. ¿Cómo están las cuestiones en política, señora secretaria?
-Excelente, maestra. Ayer uno de nuestras agentes ha convencido a Mauricio que se afeite el bigote. Los reportes de SF-042 indican que Lilita sigue creyendo que los consejos que oye vienen de Dios. Y, por lo que se nota en las calles, los mensajes subliminales dirigidos a Cristina y Ernestina siguen dando frutos. La pelea seguirá, distrayendo a la gente de lo realmente importante.
- ¿Y el proyecto de ley que debemos impulsar para obtener plenos derechos?
- Ha habido algunos retrasos en ese tema, maestra. Pero la seccional Japón nos ha informado que una agente ha logrado casarse con un humano y ser heredera de todos sus bienes. Es un gran precedente en cuestiones jurídicas.
-¿Un casamiento con un humano? Mmm… Interesante. No se me hubiera ocurrido una cosa semejante.
De pronto, un resquicio de luz interrumpe la total oscuridad del salón. Una empleada de bajo rango ha entrado en el salón, trayendo consigo la luz diurna. Presurosa, se acerca al líder y le pasa una especie de papel con marcas en relieve, similar a una hoja escrita en braille. La líder lee el comunicado y golpea con furia la mesa.
-¡Dios! ¡Animales! ¡Son animales!
-¿Qué ocurre maestra?
-Tristes noticias, mis hermanas. Ha ocurrido un accidente. Ayer por la noche, doce compañeras fueron mutiladas por los salvajes humanos. Aquí dice que ocurrió en un “pijama party”, donde un número indeterminado de púberes humanos participó en un ritual de guerra usando a nuestras indefensas compañeras como armas. Solo una sobrevivió a la masacre y se encuentra en grave estado, ha perdido gran parte de su relleno.
-¿Qué haremos?
-No perdamos la calma. Vengaremos este terrible acontecimiento, a su debido tiempo. ¡Algún día, nosotras, las almohadas, dominaremos el mundo!
miércoles, 18 de agosto de 2010
PROPOSITO
22:45 | Maquinado por
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Hace ya dos años que lo único que veo al despertar es el techo descascarado de la humedad de años. Por lo menos ahora estoy lúcido y puedo pensar, ojala mi primer año acá hubiese sido tan tranquilo. Entre la abstinencia y ser el pescado del lugar, fue bastante jodido.
Cuando se mezclan la falta de laburo, merca barata y un grupo de pendejos pelotudos, el resultado nunca va a ser bueno. “Es fácil, entramos y salimos” me dijeron. “Los chinos están forrados en guita”. ¿Cómo no iba a decir que si? Si ni siquiera tenía un cobre para los pañales. Además no podía quedar como el cagón cuando estaban todo adentro.
Esa noche nos dimos más de lo de siempre. Me acuerdo que el Sapo ni siquiera podía agarrar el fierro de lo que le temblaban las manos. Por eso lo llevé yo. Tan dados vuelta y seguros estábamos que ni siquiera nos calentamos en pensar como rajar. Caminando fuimos. Nico con la recortada, el Rengo y el Sapo sin nada y yo con el revólver. Desde que entramos, en mi cabeza todo se pone borroso y en flashes. Primero el Rengo sacándole la plata al chino, después otro chino pelotudo que intenta sacarle la recortada a Nico, yo con el fierro en la mano y la cabeza del chino desparramada por la pared. Después todos corriendo de la yuta. Al Sapo que le tiran no sé cuantos tiros y cae al lado mío. Yo que me tropiezo. Yo tirado en el suelo con los ganchos puestos y los canas cagándome a palos. No se cuantas noches en la seccional y después acá.
Nico pudo zafar. El Rengo, obviamente no. Creo que termino en Batán. Sapo quedó tirado en la calle.
A ella ni la conozco y la extraño más que a nadie.
Toto termina de darle los últimos toques al trabajo que le pedí. Ya ni siento la aguja, pero la piel está muy roja y siento que late. Pero vale la pena. A partir de ahora, cuando me despierte lo primero que voy a ver es mi brazo izquierdo. “Micaela”, ese futuro que me espera afuera.
domingo, 18 de julio de 2010
RAZONES
22:53 | Maquinado por
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“Puerco”. Recién cumplía los dieciocho. Había algo de rebeldía ahí también. Pero fue el primero y uno de los más importantes. Fue la primera banda que seguí de verdad, la que me voló la cabeza cuando tenía quince. Fue el primer recital solo (el primero de muchos). Fue conocer gente. Fue saltar hasta que se rompieran las zapatillas. Fue enamorarme de la música.
“Código”. ¿Quién no tuvo una crisis de identidad? ¿Quién soy? ¿Quién quiero ser? ¿Qué quiero ser? Fue pasar de la familiaridad de la pequeña aula y saludar al portero todos los días a ser simplemente un numero entre cientos. Lo que todos llamamos crecimiento, ¿no? Bueno, costo darme cuenta, me cuesta darme cuenta. Lo hice más que nada para recordar que sigo siendo un número entre millones, pero también para saber que sigo siendo yo.
“Pez”. Era parte de algo más grande, de uno de esos países perdidos de la Polinesia. Para ellos, significaba algo como sabiduría o la búsqueda de. Era una época muy filosofal mía y esto simplemente me pegó. Así como el pez, espero alcanzar esa sabiduría algún día.
“Baila muchacho, baila”. El baile está atado indefectiblemente con la música. Y yo también lo identifico con la alegría. Soy una persona alegre, cínica, pero alegre al fin. Y esa alegría se la debo a ellos. Un grupito de personas muy especial. Me formaron y me putearon. Me escucharon y me bancaron. Por suerte, lo siguen haciendo. Espero que lo sigan haciendo. ¿Un homenaje? Puede ser. Mientras sigan estando, procuraré seguir bailando.
“Enano”. Todo lo que dije en el primer párrafo, vale acá también. Pero es más todavía. Con la cabeza gacha y las manos en el bolsillo, él se va. Pero no está escapando, sino que sabe adónde va. Simplemente me llegó por todos lados. Es que todavía se me ponga la piel de gallina al escuchar Zafar. Es perderme en el Limbo y querer que la luna también me diga donde no ir. Es refugiarme en un farol, entre dos flores que siempre apuntan al sol. Es algo normalmente anormal.
Son todo lo que dije. Son más. Son recuerdos. Son gente. Son sentimientos. Son alegrías. Son llantos. Son risas. Son cuelgues. Son amores. Son libros. Son olores. Son caricias. Son dolor. Son amigos. Son borracheras. Son broncas. Son tristezas. Son esperanzas. Son música. Es tinta. Es piel.
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